sábado, 15 de junio de 2013

Henoteísmo judeocristiano


Henoteísmo es una palabreja acuñada por el filólogo Max Muller en el siglo XIX para denotar a ciertas regiones en la India que si bien politeístas, rendían culto exclusivo a un solo dios.

Del griego henos (uno) y theos (dios), es equivalente a otro término aún no reconocido oficialmente por la Real Academia Española de la Lengua, monolatría o monolatrismo, que entre los estudiosos hace referencia al politeísmo en donde solo se adora o rinde culto a un solo dios. También del griego monos (uno) y latreia (adoración). Ya sea por causas culturales, por el guía espiritual o por puro gusto, es que ciertas regiones politeístas, aunque admitan la existencia de otros dioses, solo dedican su culto y fe a uno solo.

Desde la propagación de estos términos, es que se ha profundizado en el estudio religioso de la teología y creencias judeocristianas. Así por ejemplo, en la vicisitud cultual del pueblo de Israel se aprecian tres periodos religiosos:


1) Periodo politeísta. El cual ocurre durante la esclavitud en Egipto, en donde se observa conforme Ex III, 13-20; VI, 2-3 y Jos XXIV, 2; 14-28 que el pueblo hebreo, conformado por muchos clanes incluyendo el que se considera mayoritario, el de Israel, olvidaron el monoteísmo profesado por los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob. Y al parecer ejercían culto a divinidades mesopotámicas y egipcias.

Fue Moisés quien no solo rescató al pueblo de su esclavitud material de Egipto, sino espiritual, al recordarles  que su Dios es Yahveh, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; Dios conocido como El-Sadday (¿celestial? ¿Omnipotente?) y que no puede representarse de ninguna forma, es un dios que degusta por ser escuchado, no visto. Es al dios al que deben rendir culto, fe, temor y no a otros.

2) Periodo henoteísta o monolátrico. Después de la muerte de Moisés, y bajo la inercia politeísta de Egipto, el pueblo de Israel continuaba admitiendo la existencia de otros dioses, pero ahora daba lugar preferencial al dios de sus padres. Como puede verificarse en Éxodo y Deuteronomio, el ahora conocido Yahveh, buscaba implantar el culto exclusivo en su pueblo. Y el titubeo inercial de la plebe es lo que originaba su ira; ese titubeo era el peor de los pecados, la infidelidad, la idolatría. Mediante terror, sangre y muerte, Yahveh buscó herrar su monolatría o monoteísmo. Esa inercia tan poderosa perduró siglos como se patenta en Josué, Jueces, Samuel y Reyes, máxime. Tanto así, que los eximios reyes también fueron seducidos por esa idolatría henoteísta. Salomón en su senectud apostató del monoteísmo cediendo a las deidades de sus tantas esposas, muchas de ellas paganas o gentiles.

3) Periodo monoteísta. Algo muy importante que no se debe desatender, es que el pueblo no tenía catequesis, y fue hasta que ocurrió eso que el monoteísmo tomó el tan apreciado lugar por el que Yahveh derramó toneladas de sangre. 3 factores fueron los que asentaron el monoteísmo de una vez y para siempre en el remanente pueblo de Israel, los judíos. 3.1) El contacto con los persas. Los persas en esa época practicaban un monoteísmo dualista, el mazdeísmo o zoroastrismo. Creían en un enemigo personal de su dios, lo llamaba Ahrimán. Creían en un juicio final y en un hombre redentor y juez de los hombres (siglos después lo identificaron con el dios Mitra). Estas ideas son muy conocidas en el cristianismo, y antes de la repatriación desde Babilonia, se puede apreciar en los libros antes citados, que no existía la idea de resurrección, juicio final, Diablo, y hombre juez redentor. Estas ideas influyeron en la religiosidad del pueblo forjando el conocido judaísmo.
3.2) Las Escrituras. Comenzaron a recopilarse, copiarse y leerse públicamente las Escrituras de los profetas, comenzó formalmente la catequesis, pieza fundamental en el monoteísmo. Esta lectura de la Escrituras aferró como nunca antes el monoteísmo en el pueblo judío. El libro de Isaías patenta un monoteísmo singular como ningún otro profeta. De hecho se percibe discretamente en el capítulo XLV la influencia del mazdeísmo y la presunción yahvista de ser el Dios único, vivo y verdadero, por encima de todo mazdeísmo. Elías también es un ícono clave de profetismo monoteísta, pueden apreciarse sus grandes hazañas en favor del único Dios, vivo y verdadero. Y en el capítulo IX de Nehemías puede verificarse un discurso que confiesa de manera definitiva el monoteísmo por el que luchó en implementar Yahveh  a través de sus profetas.
3.3) La Sinagoga. Es la institución de la Sinagoga la institución del judaísmo y la predicación definitiva del monoteísmo. Se convierte en centro de catequesis y culto reforzando la fe en el pueblo, instruyéndolo, haciéndolo partícipe del culto, de la doctrina, de la teología.

El henoteísmo ya no existe ni por accidente entre los judíos, pero sí entre los cristianos. 

Es mediante los sincretismos que el henoteísmo se presenta en el cristianismo de manera no oficial. Aunque reconocen al Dios judeocristiano como el supremo, la santería, el culto a la santa muerte, el cristianismo arraigado entre los indígenas, etc. Profesan fe y culto a entidades espirituales dándoles autoridad y poder tal cual deidades. Si bien se confiesan monoteístas, y reconocen y predican un solo Dios, su culto se comporta asintóticamente como monolátrico, pues antes de pedirle a ese Dios único, le piden, rezan y depositan su fe en otros espíritus.

El catolicismo, sobre todo el romano, es también duramente criticado en su dulía y latría por comportarse como henoteístas. Rendirle culto a diversidad de santos y vírgenes, parecería más una religión politeísta que monoteísta.

Y el trinitarismo en general también es criticado con su compleja teología que dicen sus críticos, es un henoteísmo disfrazado. Es un politeísmo, un triteísmo en donde el Padre es el dios supremo.

Aunque les duela y lo nieguen, el comportamiento cultual de los sincretismos, catolicismo y trinitarismo, es monolátrico. Nada qué ver con el monoteísmo judío e islámico que ni por broma admitirían rezarle o pedirle a otro que no sea Dios.

Hay ateos que de forma muy muy ingenua, acusan al judaísmo y cristianismo sobre todo, de ser henoteístas y no monoteístas como siempre han presumido (es una forma de atacar la creencia en [un] Dios). Fundados principalmente en los Salmos y en uno que otro pasaje de Éxodo, creen evidenciar que los creyentes han sido engañados con un falaz monoteísmo.

Salmos como el VIII, LXXXII, LXXXVI, XCVII y CXXXVIII, exponen supuestamente la creencia en muchos dioses. Los defectos que tienen estos supuestos son:

1) Como se mostró en los primeros párrafos, el pueblo de Israel pasó por un proceso cultual. El politeísmo y monolatrismo surgen de manera natural y lógica en un pueblo ignorante y esclavizado por siglos en un país politeísta. Esta evidencia se recoge en la Torah, Josué y Jueces principalmente. Una cosa es el henoteísmo inercial del pueblo, que es la idolatría que tanto odiaba y castigaba el terrorífico Yahveh, y el monoteísmo que siempre predicaron los profetas, encabezados por Abraham y Moisés, también manifiesto en esos libros. Por lo tanto, esta evidencia atea queda derogada.

2) El Tanaj o AT cristiano, obedece un orden doctrinal, teológico y litúrgico. El Tanaj se divide básica y tradicionalmente en 3 partes: Torah (Ley), Nebbim (Profetas) y kettubbim (escritos santos).

La Torah es la Ley doctrinal por antonomasia. Conocido entre los cristianos como Pentateuco por contener los 5 libros escritos supuestamente por Moisés, recogen la doctrina y liturgia que gobierna todo el Tanaj y la vida de los judaístas. Es la sección más importante y catequética del AT. Los Profetas y los Escritos santos son herederos y pregoneros de la Ley mosaica.

Los Profetas encierran tanto a los renombrados profetas, como a los libros Josué, Jueces, Samuel y Reyes.

Por definición, todos estos escritos no contradicen ni abolen la Torah, eso es impensable en un creyente conocedor.  

Y efectivamente, ni la Torah ni los Profetas predican monolatría, hablan de ella, pero no la profesan, que es muy diferente.

Y en la misma línea lógica, los Escritos santos (Salmos, Proverbios, Job, Crónicas, Sabiduría, Daniel, etc.), mucho menos tienen autoridad por encima de la Torah. La doctrina, se repite, está en la Torah, en la Ley de Moisés. Ella es la rectora de la teología y vida de los practicantes.

Con este antecedente a priori debería justificarse el supuesto politeísmo expuesto en los salmos anteriores.

Si no hay más Dios qué Yahveh como dicta la Torah y repiten los Profetas, ¿cómo debe entenderse o interpretarse esos salmos en donde se habla de "dioses"? 

Simple, simple sentido figurado. Retórica, figuras retóricas. Metáforas, hipérboles, metonimias, prosopopeyas, alegorías. Los ángeles y los jueces (no los protagonistas del libro Jueces, son distintos), son comparados con "dioses", y con justa razón. Los primeros como seres espirituales poderosos, y los segundos, como representantes de Dios y de Moisés en los juicios y litigios surgidos entre el plebeyos.

La Torah, no identifica ni por descuido a los ángeles con dioses. En Éxodo XXI y XXII puede traducirse "elohim" como "jueces", es válido debido al sentido figurado; es válida la traducción pero no la única ni mucho menos la correcta.

Por donde, esta evidencia atea también queda derogada.

3) Muchos siguen alegando que el término "elohim" con que se identifica a Dios, es plural, y que de forma natural se traduce o significa "dioses". Aunque es cierto, las autoridades en la materia, hebraístas y lingüistas, muestran y enseñan que lo plural depende del contexto. Usado en Yahveh siempre es singular y se traduce como "dios". Por ejemplo en otros casos, sabemos que los hebreos forjaron un becerro de oro, UN elohim, un-dios, no se dice ni se enseña que fueron varios becerros solo porque se usa la palabra "elohim" para identificarlo. Lo plural o singular depende del contexto y sintaxis. Y esa autoridad solo la tienen los eruditos. Aunque uno, amateur, tiene derecho en discutir, aun así debe admitir la autoridad, conocimiento, experiencia, dominio sobre la lengua hebrea que uno no posee y que ellos sí.

No hay un argumento formal que ponga en duda o elimine la enseñanza o autoridad de los expertos.

En consecuencia, esta evidencia y argumentación en general queda desechada.

Para finalizar, cuestionamientos y apuntes elementales que complementan la falacia politeísta  bíblica.

La idolatría que encolerizaba a Yahveh era el culto y fe que se rendía a los dioses extranjeros.

Esa idolatría era el henoteísmo inercial del pueblo de Israel.

Si los ángeles fueran realmente dioses, ¿por qué los israelitas y judíos nunca les rindieron culto? ¿Y por qué sí le rindieron adoración a las deidades extranjeras que ni obraban milagros y peor, generaba la ira de Yahveh?

Se insiste, si no era pecado honrar o pedirle a los ángeles como si fueran dioses  ¿por qué los profetas nunca lo recomendaron? ¿Por qué no hay evidencia de culto a los ángeles en el AT? ¿Por qué pedir y rezar a dioses extranjeros que ni servía de nada y les causaba pesares?

Los sincretismos, los católicos y los trinitarios, no son monólatras, no son henoteístas, mucho menos monoteístas, son auténticos politeístas. Su conducta, sus acciones, sus oraciones los ponen en evidencia. Si fueran como el antiguo judaísmo o el islam que ni por descuido piden u oran a otro que no sea Dios, tendrían razón y veracidad al presumirse creyentes en un solo Dios. 

Sin más por el momento, buen día y que todo sea para bien.

Agnóstico y monoteísta, W.





           

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios, quejas...

Buscar